Poco a poco

Muchos cuerpos, pocas almas
muchas gafas, pocos ojos
muchas máscaras, pocas caras
muchos dedos, poco tacto
muchas cabezas, pocas ideas
muchas palabras, pocos mensajes
muchos relojes, poco tiempo
muchas ventanas, pocas puertas
muchos placeres, pocas pasiones
muchos vicios, pocas virtudes
muchas alegrías, poca felicidad
mucho a mucho y poco a poco
vamos desandando como locos
los senderos de la humanidad.

Jonathan Estrella
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Almendros y Cielos

dos almendros
siete cielos
yaciendo equidistantes

el tibio vendaval
refresca mi memoria
me transmite tu fragancia
delicada: miel y rosas

dos almendros
siete cielos
yaciendo equidistantes

la luna inmaculada
me suplica y seduce
a morir en mi destierro
renacer en tu regazo

Jonathan Estrella
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Contrasentidos

¿qué si me piensas con la piel?
¿qué si me miras con las entrañas?
¿qué si me acaricias con el alma?
¿qué si me mientes con tus verdades?
¿qué si desvistes mi desnudez?

porque si tu mente me piensa
porque si tus ojos me miran
porque si tus manos me tocan
porque si tus verdades son falsas
porque si me desnudas y no vuelves

las distancias se harán extensas
y las pasiones introvertidas
y los ríos de sangre lagunas
y las realidades distopías
y en vez de amores, nacerán heridas.

Jonathan Estrella

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Ocaso Sideral

                    A Doña Ana Vásquez, in memoriam

La escuela me enseñó
que hay estrellas luminosas
estrellas oscuras
que hay estrellas enanas
estrellas masivas.

La poesía me enseñó
que hay estrellas altaneras
estrellas nostálgicas
que hay estrellas holgazanas
estrellas enamoradas.

Pero solo tu partida me enseñó
que hay estrellas sin vencimiento
que aún en su ocaso siguen
deslumbrando el firmamento.

Hoy abril se viste de luto
y el viento afligido pernocta en tu lecho
y una tropa de querubines se acongoja
y los ojos del mundo se desangran
y se estremece la noche sempiterna.

Porque fuiste de paz remanso
porque fuiste de amor madrigal
porque fuiste de fe el cimiento
porque fuiste de aguante constancia
porque fuiste de bondad catedral.

Porque fuiste en la borrasca ternura
porque fuiste en el desierto manantial
porque fuiste de las dolencias la cura
porque fuiste en invierno cobijo
porque fuiste tras la sequía temporal.

Fuiste… ¡No, tú nunca te fuiste!
Los seres de luz nunca se van
los seres de luz nunca nos dejan.

Jonathan Estrella

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Vaivenes

Una cama, una sonrisa
dos amantes, sin salida
tres noches, una escapada
cuatro lunas, de cenizas
diez sombras, entre vaivenes
veinte, rebelión armada
cuarenta, mas no amanece.

Jonathan Estrella
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Nunca dejes de soñar

Nunca dejes de soñar,
por favor no lo hagas nunca,
aunque las aguas te quemen,
aunque el vino amargo torne,
aunque las rocas se espanten,
aunque el viento mismo sangre,
aunque el sol sus rayos hiele
y la luna se suicide.

Nunca dejes de soñar,
por favor no lo hagas nunca,
aunque tu voz agonice,
aunque tus ojos se nublen,
aunque tus pasos se arrastren,
aunque tu corazón llore,
aunque tu alma más no brille
y tu mundo Hades devore.

Nunca dejes de soñar,
por favor no lo hagas nunca,
que tu pausa sea arrojo
y tus ruinas resiliencia:
por favor nunca te rindas,
por favor nunca sucumbas…

Esto llamado hoy real,
este presente tan cierto,
indiscutible y tangible
(unas veces tan perverso
y otras veces tan radiante,
pero siempre fascinante)
es producto de esos sueños
insistentes y obstinados,
negados a atrás marchar
y habitar el frío olvido.

Nunca dejes de soñar,
por favor no lo hagas nunca.

Jonathan Estrella
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Poema de la musa insomne

Que límpida estás, allá en las alturas
¡oh eterna musa insomne!
con tus hebras de plata desvelada
revelándole a mis ojos de Sísifo
el sortilegio ancestral de las sombras.

Tanta es la hegemonía de monarca
que esta noche testaruda irradias
que no sé más si sigo aquí conmigo
o convertido en súbdito incansable
me fui por siempre a vagar contigo.

La ciudad antes ruidosa y ostentosa
ahora tan distante y taciturna
con grácil vuelo de alas recién nacidas
busca el nirvana prometido del profeta.

Y mientras tanto, un niche grupo
cuasi silente nombra las gotas de lluvia
que ya no caen, pero tu luz refleja
cual alfombra de nieve sobre el pavimento
y mi pecho…

Y de repente te escondes
y mis luceros cansados intentan suicidarse
porque sin tu luz ya no son más que lagunas
petrificadas por el gélido viento de las tinieblas.

A mi espalda el viento te nombra mil veces
y los felinos inventan otras mil voces humanas
que reclaman con impaciencia el infinito renacer
del centelleante sabor azul de tu semblante.

¡Resiste! ¡oh musa insomne! ¡resiste!
a este maldito ataque de gases plomizos
anunciante execrable de que volverá la lluvia
a caer sobre el pavimento fértil de angustias
y mi corazón…

Jonathan Estrella
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Poema 12 (Los Amantes)

Oliverio Girondo fue un poeta argentino que revolucionó la estética de su país, a través de una obra que incorporó las principales corrientes vanguardistas. Se convirtió en una de las principales figuras de la renovación literaria de los años veinte y treinta. Fue uno de los jóvenes miembros de la vanguardia poética argentina, junto al inmenso Jorge Luis Borges y Raúl González Tuñón.

A este autor lo descubrí en una de las tertulias literarias que organiza Cronopio | Café con Libros y de inmediato captó mi atención. El poema que quiero presentar en esta entrada se desprende de la colección «Espantapájaros» publicado en 1933. Veinticuatro versos endecasílabos, sencillos, pero potentes, con una pizca de erotismo, donde se esbozan las virtudes, las miserias y las fortunas de los amantes.

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

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Poema XII (Para mi corazón basta tu pecho)

Pablo Neruda (de origen chileno) es, sin temor a equivocaciones, el más universal de los poetas latinoamericanos, el autor con quien inmediatamente se relaciona la palabra poesía, y uno de los más destacados e influyentes artistas de su siglo. Gabriel García Márquez, coloso de la literatura latinoamericana, considera a Neruda como el más grande poeta del siglo XX no sólo en castellano sino en cualquier idioma.

Es por tal razón que quiero compartirles esta sublime creación poética perteneciente a la celebérrima colección Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

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Madrigal del Beso Impuro

Hablar del Dr. Joaquín Balaguer, es hablar de una de las más trascendentes personalidades políticas de República Dominicana; afirmación irrelevante al fin que hoy me atañe. Al margen de sus actividades como estadista, destacó, asimismo, en la faceta de escritor y poeta. Como genial muestra de esta última, quiero compartirles uno de los poemas que más disfruté de la colección «La venda transparente«, el cual da título a la actual entrada. Sin más parafernalia, aquí les va, espero lo disfruten tanto como quien suscribe.

Besaré la noche sobre tus cabellos,
besaré la aurora sobre los destellos
de tu carne joven, de tu boca cruel,
en donde parece que sangra un clavel.

El beso que ansío tendrá tanta ardura
que a tus propios ojos parezca locura,
la pasión ardiente que agita mi ser
como si quisiera, con mi fiebre loca,
en sólo un minuto saciar en tu boca
la gama completa de todo el placer.

La boca escogida que besa la muerte
jamás otra boca la vuelve a besar,
así quiero darte mi beso más fuerte,
el beso que nunca podrás olvidar.

Ese beso único tendrá tal ternura,
y en su desenfreno será tan voraz,
que arderá en su llama la parte más pura
del ángel divino que asoma en tu faz.

Es que eres de fuego y en ti todo ama,
respiras amores con todo tu ser,
y vas por el mundo como viva llama,
como dulce incendio que todo lo inflama,
y eres mitad ángel y mitad mujer.

Joaquín Balaguer
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